Pirineos

La Cerdanya

Los atractivos de que goza la comarca de la Cerdanya conformarían una lista inacabable: el clima, la variedad del paisaje, la gastronomía, la posibilidad de hacer excursiones tanto por llano como por alta montaña, la belleza de sus pueblos, la amabilidad de sus gentes.

Bolvir es un pequeño pueblo presidido por la iglesia románica de Santa Cecilia, con un interesante portal con columnas y capiteles esculpidos. En Bolvir mismo se halla el Pla de la Mala Mort (Llano de la Mala Muerte), dónde, según la tradición, las vacas no pueden pastar porque allí fue donde el vizconde de Cerdanya asesinó a su enemigo.

Puigcerdà, la capital comarcal, es una villa turística que conserva monumentos interesantes como la Torre del Moro, el campanario de la Plaza de Santa María -último vestigio de la iglesia, destruida durante la guerra civil-, el antiguo convento de Sant Domènech, la Calle Mayor, y la plaza del mismo nombre donde se encuentran las casas de los Descatllar y de los Cadell, ambas de estilo renacentista. Quien visite la villa ha de dar un paseo por el lago, rodeado de casas señoriales, y por el barrio antiguo, y ha de detener sus pasos en el mirador de la plaza de la villa, desde donde admirará una de las mejores vistas del valle.

El Clima

El clima de la Cerdanya presenta básicamente un gran contraste entre la montaña y el valle. Podemos distinguir dos tipos de climas: el subalpino, en la parte alta de las montañas (entre los 1.500 y los 2.300 metros), y el mediterráneo de montaña alta en la parte baja.
La Cerdanya tiene influencia continental de montaña media. Esto representa que sea seco y soleado, con los inviernos muy fríos y los veranos no muy calurosos.

En general, este clima es bastante seco, ya que las carenas, sobretodo las de las zonas del Cadí y del Puigmal, impiden que pase el aire húmedo del Mediterráneo y en consecuencia, esta humedad se precipita en las montañas de los alrededores en forma de lluvia o nieve.

Precipitaciones:
La media anual oscila entre los 600 y 800 mm en el valle y los 1.000 y 1.200 mm en las partes altas de la montaña. Estas precipitaciones son de nieve en el invierno -y buena parte de la primavera y del otoño en la montaña- y lluvia el resto del año.

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