Historia

Un Hotel diferente

Al buscar en el recuerdo la imagen clásica de una casa señorial de principios de siglo convertida en hotel, uno imagina el encanto de unas habitaciones de altos techos, de camas con dosel, paredes revestidas con pesados cortinajes de terciopelo e inmensas lámparas, verdaderas esculturas de cristal.

Pero éste no es el caso del Hotel Torre del Remei. Si bien el modelo de palacete clásico reconvertido en establecimiento hotelero tiene una larga tradición en Europa -y, especialmente en Francia- con los Relais & Châteaux, el Hotel Torre del Remei es una excepción en cuanto al confort y la calidad de servicios que ofrece. La estructura y estilo originales de la casa señorial han sido respetados, pero su interior se ha transformado para incorporar todo el equipamiento propio de un hotel de gran lujo. Diseño y tecnología se combinan en una mezcla cuyo objetivo primordial es hacer mejor y más agradable la estancia de sus huéspedes.

La historia de la Torre del Remei

Palacio Modernista del principio del siglo XX.
A pequeña historia de la Torre del Remei es un episodio de la gran historia de la burguesía catalana de este siglo, que ha visto como su poder crecía, temblaba o cambiaba de manos a remolque de los grandes acontecimientos de los últimos cien años.

A finales del siglo pasado, Agustí Manaut i Taberner, banquero de profesión, mandó construir la Torre del Remei y la regaló a su hija , Blanca Manaut i Uyà. El proyecto y construcción fue encargado al arquitecto Freixa, discípulo de Gaudi, hombre de prestigio en su época y que cuenta con obras reconocidas como el Casino Ceretà de Puigcerdà y el castillo de Torre de Riu.

La Torre del Remei se inauguró en 1910 y en ella vivieron inicialmente diez mujeres -incluyendo el servicio-, sin ningún representante del sexo masculino.

Durante los primeros años gozó de notable prestigio, y era punto obligado de parada y fonda del obispo Bell-lloc, de la Seu d'Urgell, en sus viajes a la entonces lejana villa de Puigcerdà.

En los años treinta, la historia no se escribió a gusto de la familia Manaut. Al estallar la guerra civil, sus ocupantes fueron trasladadas a Barcelona y la casa confiscad por el gobierno republicano, que la destinó primero a escuela y después a hospital. No obstante, la estructura se respetó y no sufrió remodelaciones ni saqueos.

Finalizada la guerra, la finca fue restituida a sus antiguos propietarios, pero no pudo revivir pasadas glorias, pues permaneció cerrada la mayor parte del tiempo y sólo abrió sus puertas en contadas ocasiones. Dos generaciones después de su inauguración, la Torre del Remei parecía destinada a desaparecer silenciosa, como había permanecido los últimos años, cubierta por las hojas que, invierno tras invierno, se desprendían de los árboles, mudos testigos de su decadencia.

Pero los tiempos trabajaban a favor de la Torre del Remei y el azar decidió la jugada: Josep-M. Y Loles Boix fueron invitados por los señores de la casa vecina, desde la que se podían ver los puntiagudos remates del edificio. Cautivados por aquella imagen, traspasaron los límites de la finca y fueron seducidos por la magia que emanaba del lugar. Inmediatamente surgió el deseo: construir un hotel con pocas habitaciones y dotado de todos los elementos de confort que nadie pudiera llegar a imaginar.

En febrero de 1989 se formalizó la compra de la Torre del Remei y sus nuevos propietarios se pusieron en contacto con el estudio de arquitectura Espinet-Ubach para encargarles la reforma de la antigua casa señorial y convertirla en el hotel de gran lujo que es hoy día, se inauguró en la primavera de 1991.

Una tradición familiar

Heredero de una familia dedicada a lo largo de cinco generaciones a la hostelería, Josep- Maria Boix es, junto a Loles, su esposa, el propietario, el alma y el creador del Hotel Torre del Remei.

Del Hotel es el banquete ofrecido a la reina Isabel II y al duque de Edimburgo en 1987; el que ofreció la Delegación del Gobierno en Cataluña a la princesa Ana de Inglaterra en el palacio real de Pedralbes en octubre de 1998 con motivo de su estancia en Barcelona como miembro del Comité Olímpico Internacional; y también el que sirvieron a los Reyes de España en Sant Sadurní d´Anoia en la celebración del aniversario de la erradicación de la filoxera.

La cocina de Josep-Maria Boix ha recibido el Premio Nacional de Gastronomía de 1983 al mejor restaurante de hotel de España y fue galardonado en 1987 con el premio Nacional de Gastronomía al mejor chef de cocina. En el 2000, la Torre del Remei ha recibido el Premio a la Mejor Carta de Postres de España.

Las instalaciones del Hotel Torre del Remei

Al iniciar la remodelación de la Torre del Remei, tanto sus nuevos propietarios como el estudio Espinet-Ubach tenían muy claro que no podían hacer -un hotel más-. Debía ser diferente, no sólo por la ubicación o la arquitectura, sino por el concepto.

La ampliación se debía llevar a cabo respetando la arquitectura original y sus proporciones; el tratamiento del espacio debía ser equilibrado, las salas amplias y frías debían dar paso a las habitaciones espaciosas y cómodas; los elementos de confort que querían discretos, sin estridencias, pero presentes por doquier; y se debía sacar el máximo partido de una situación privilegiada, de unos jardines con árboles centenarios de incalculable valor, y de un paisaje sin parangón.

Al entrar, lo primero que se encuentra es un hall de techo circular abierto, que se abre al comedor, espacio iluminado a través de altos ventanales con generosas vistas. A la derecha, un pequeño salón de lectura y la gran escalera que conduce a los pisos superiores; a la izquierda, el comedor privado; debajo, en contacto con la tierra, la bodega donde los mejores vinos reposan y maduran en silencio y a la temperatura adecuada.

Las once habitaciones del hotel se reparten en tres niveles. Todas son amplias, con antesala, adaptadas a la estructura del edificio, y diferentes. Muebles diseñados en exclusiva las hacen acogedoras y confortables; todos los baños cuentan con bañera de hidromasajes, sabanas de hilo bordado, televisor con pantalla plana y DVD, calefacción por suelo e iluminación nocturna que permite orientarse sin molestar a los otros ocupantes. Y cada habitación goza de nombre propio -Tossa d'Alp, Pla de la Boira, Prat d'Aransó, Riu dels Estanys, Coma de Das, Puig de Saneja, Puig de Coma Dolça, Prats de Moixeró, Pas dels Gasolans, Pla dels Pastors y Roc d'en Vert-, en nombre del paisaje que se admira desde los balcones o ventanas correspondientes.

Relais & Chateaux